Introducción
La alimentación es uno de los
factores que más influye en la salud humana. Con una ingesta adecuada y un poco
de ejercicio constante podríamos prevenir y/o tratar un gran número de
patologías.
Durante miles de años el ser humano
se ha nutrido correctamente de lo que la naturaleza le ofrecía, adaptándose a
multitud de hábitats y, por tanto, a multitud de sustentos distintos. El
problema aparece con la llegada de la industrialización de los alimentos. Hoy
en día el acto de comer es un camino plagado de tentaciones, engaños, peligros,
manipulaciones y sustancias extrañas para el organismo. Como consecuencia,
surgen desajustes hormonales, alergias, intolerancias, sobrealimentación,
estrés, depresión, ansiedad, etc.
DESAPRENDER A COMER es evolucionar para dejar atrás
todo estilo de alimentación que no es saludable para nosotros. Es olvidar
conceptos obsoletos, eliminar creencias erróneas sobre nutrición y miedos que
no nos benefician. Es volver a adoptar nuevas ideas, valores o cualquier otro
aspecto necesario para salir adelante y generar nuevos resultados en nuestra
rutina alimentaria. Significa dejar de lado lo que consideramos actualmente una
dieta normal, compuesta mayormente por el consumo de productos procesados poco
variados y cocinados prácticamente de la misma manera, y empezar a comer
alimentos frescos naturales que verdaderamente nos aporten nutrientes.
Para lograrlo, debemos fomentar la
capacidad de aprender este nuevo hábito de salud de forma distinta a la que
durante años hemos realizado, y actualizarnos en las bases de una alimentación
preferible y personalizada a la hora de escoger qué alimentos, cómo y cuándo
comerlos. Además, tenemos que reconocer los malos hábitos para poder reducirlos
o, incluso, eliminarlos de nuestro nuevo plan de alimentación. Así mismo, conseguir
consolidar las buenas costumbres olvidadas, que una vez nos mantuvieron
saludables por la presencia de una diversidad microbiana intestinal, reforzando
la intuición de escuchar lo que necesita nuestro cuerpo en cada momento para
conseguir pequeños y, a la larga, grandes cambios de forma eficiente.
Por esta razón, el libro va dirigido a todas las personas que
están interesadas en “desaprender a consumir y aprender a nutrirse con
alimentos de verdad”, desde la elección y no la prohibición, para mejorar su
relación con la comida, su confianza y su estilo de vida y de esta manera
llegar a sentirse mejor por dentro y por fuera.
A lo largo de las páginas del libro
ofrezco consejos prácticos, huyendo de intereses y manipulaciones, con la
intención de aclarar ideas acerca de toda la información que recibimos, a veces
contradictoria, sobre la salud nutricional.
Comienzo explicando la importancia
del proceso digestivo, del intestino como segundo cerebro, de la calidad de la
digestión de los alimentos y la absorción de sus nutrientes, de la diversidad
de la flora intestinal, así como de la relación de la comida con el sistema
inmunitario, las hormonas, el estrés, el descanso nocturno y las emociones.
A continuación, en los apartados qué, cuándo y
cómo como, detallo de forma didáctica y visual (gráficos, cuadros y
tablas fáciles de consultar), la propuesta nutricional para desaprender a comer
de manera integrada, flexible y energética, más allá de las tendencias y
corrientes alimenticias, para conseguir un cambio en nuestro estilo de vida de
un modo fácil de sobrellevar y, lo más importante, perdurable en el tiempo. De
este modo, ampliaremos los conocimientos de cocina con el propósito de ser más
conscientes de las posibilidades de elección, y también de querer promover la
sensación de responsabilidad sobre nuestra propia salud.
Finalmente, sugiero qué platos
comer y en qué momento del día mediante una alimentación muy variada,
equilibrada y de temporada. Rica en fibra, en vegetales fermentados y en
alimentos que tienen efecto antinflamatorio para proteger nuestros intestinos.
Además, planteo una ingesta adecuada de nutrientes, una combinación de los
ingredientes más disociada y unas pautas determinadas de preparación y cocinado
que potenciarán las condiciones de nuestros alimentos esenciales. Fabricaremos
así súper alimentos en casa.
Todos los criterios saludables descritos
están fundamentados en opiniones y revisiones de especialistas en alimentación
y salud, así como en investigaciones científicas actuales, que pueden
consultarse en el apartado de bibliografía al final del libro si se quiere
profundizar sobre algún tema.
Propongo 70 recetas deliciosas y fáciles
de elaborar para aprender y poner en práctica la rutina de comer alimentos
reales. Con ellas, también aprenderemos a aprovechar la mayoría de nutrientes
de sus ingredientes.
Mi objetivo principal con estas
recetas es que nos demos cuenta de qué alimentos nos benefician y cuáles nos
han estado haciendo daño. Para ello, incorporo ingredientes que nos dan energía
y generan salud; modero la carne y evito alimentos procesados altamente
industrializados (elaborados a partir de azúcares refinados, fructosa, grasas
trans como soja, colza y palma, edulcorantes, colorantes, conservantes,
aditivos, lácteos y cereales con gluten añadidos), ya que apenas nos aportan
nutrientes esenciales. Además, la vida sedentaria que llevamos y su consumo
excesivo hace que nuestro cuerpo no los
reconozca y se inflame, causando cada vez más desajustes hormonales,
intolerancias, alergias y enfermedades.
Igualmente, no hay nutriente
necesario y útil a la función corporal que no se pueda reemplazar por otros
alimentos fisiológicos como semillas, frutas, verduras y algunos derivados
marinos (sal, algas…). Por este motivo, con la intención de ofrecer
alternativas saludables con ingredientes en su estado natural, para evitar así
la tendencia de sustituirlos por productos doblemente procesados, todas las
recetas son aptas para intolerantes a la lactosa, a la proteína de la leche y
para celíacos.
Así mismo, prescindo de cualquier
tipo de azúcar añadido y sugiero dulces elaborados con un alimento real que
aporte dulzor, pero también fibra, vitaminas y minerales, como son las frutas,
la fruta desecada (dátiles), la miel cruda, etc.
Un gran número de platos son
veganos, algunos también vegetarianos y omnívoros, con ingredientes conocidos presentes
en la despensa de la mayoría, o fáciles de encontrar e indispensables en una nutrición
saludable y preventiva.
Son recetas pensadas para todos los
gustos y para todos los miembros de la familia. Describo detalladamente el
procedimiento de la elaboración, la preparación previa, anoto sugerencias y
variantes para que experimentemos y ampliemos nuestras posibilidades y adjunto
fotografías del resultado final. Además, las clasifico como propuestas para las
tres comidas importantes del día, desayuno, comida y cena, y para los momentos
que queremos un dulce sin sentirnos culpables.
También incluyo al final del libro un
menú semanal
con las recetas sugeridas para las estaciones de primavera-verano y otro para
las estaciones de otoño-invierno. De esta manera, muestro un ejemplo de organización semanal
equilibrada, en función de la época del año, con los adecuados alimentos de
temporada para nuestro organismo.
Así pues, con la puesta en práctica
de lo leído, conseguiremos una visión de la importancia de lo que comemos, un
cambio gradual en la introducción de ciertos alimentos y la moderación, e incluso
la eliminación del consumo de productos industriales altamente procesados.
Tenderemos así hacia una nutrición más vegetal, natural, antiinflamatoria y
prebiótica para aprender la diferencia entre comer y alimentarnos.
Además, comenzaremos a fijarnos en
lo que compramos y cómo planificamos nuestros menús de una manera más consciente
para lograr, finalmente, con un poco de creatividad y conocimiento adquirido a
la hora de cocinar, elaborar platos variados, deliciosos y nutritivos sin
dificultad.
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